Roselia Calanché, es vecina del caserío Cruz de Piedra de San Pedro Sacatepéquez, ella es madre de tres hijos, quien desde hace cuatro años se acercó a la Asociación AGIMS en búsqueda de apoyo, después de haber sido parte de los procesos de sanación se integró a la Escuela de Teatro y formó parte del elenco de tres obras puestas en escena comunitaria: “Llegué AGIMS gracias a una persona que me invitó a terapias que impartía una señorita, necesitaba de apoyo, tenía bastante baja la autoestima, en el proceso me fortalecí y me gustó bastante, también fui parte de la obra casi por tres años”.

Su experiencia desde la actuación lo resume así: “En el teatro compartí mi historia, porque a través de la obra también sané heridas, me he fortalecido cada día más y siempre le he enseñado a mis hijos a valorarnos, además de salir del espacio de encierro, porque al mantenernos encerradas como mujeres, no conocemos nada lo de allá afuera y gracias al teatro por mi participación en las obras, conocí varios lugares, también tuve la oportunidad de participar con varias personas de otros países, quienes nos han venido a conocer”.
“He estado bastante motivada, desde el momento que ingresé a AGIMS, me ha gustado inculcar a las mujeres a seguir adelante en cualquier actividad, a veces uno tiene el miedo de integrarse a actividades de la comunidad, pero gracias a Dios y el apoyo de AGIMS, he aprendido a valorarme como mujer, como persona para perseverar cada día más”.
El cambio en su vida ha sido de beneficio familiar y de pareja como ella misma cuenta: “muchos años atrás no era así, los esposos, no están acostumbrados a tratar a la mujer con amor, con cariño, como ellos fueron educados en el machismo, antes él (esposo) era un poco así, pero gracias a Dios, a través de las pláticas, él también razonó y ahora él me anima a seguir adelante, seguir participando, como él mismo me lo dice: anda a aprender cosas buenas y no te quedes en la casa, para construir la vida en cosas buenas y positivas para el futuro; él me dice siempre, pensando en nuestra familia en nuestros hijos, él me ha motivado a seguir adelante y gracias a ello también él ha aprendido a valorarme como mujer, como esposa, como madre en el hogar”. Roselia Calanché recuerda antes de integrar a AGIMS, haber sido una mujer tímida que le impedía hablar en público, pero ha logrado contraponerse desde los procesos de sanación y al ser parte del elenco del grupo teatral, como ella misma dice “si Dios lo permite siempre estaré participando en las capacitaciones, en el teatro” como fue el caso de su participación en el primer taller del año 2026, “Liderazgo comunitario” impartido por AGIMS a mujeres de su comunidad Cruz de Piedra del municipio de San Pedro Sacatepéquez, Guatemala.






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