El 2001 fue un reto y desafío pensar en formar una asociación de mujeres indígenas para promover los derechos de las mujeres, ante tantas desigualdades, cuando en las comunidades se les ha dado mayor importancia a los hombres y a las mujeres solo se le asignan roles domésticos en la cocina.

Recordamos a Jerónima Cotzojay, quien formaba parte del Concejo Municipal de San Juan Sacatepéquez, ella nos invitó a formar parte de talleres para conocer los derechos, en estos procesos nos dimos a la tarea de trascender para que otras mujeres conocieran sus derechos, como nosotras habíamos conocido.

Nos atrevimos a hacer un diagnóstico para saber cuántas mujeres habían puesto alguna denuncia por violencia en las instancias de justicia del municipio, donde se evidenció las desigualdades, la discriminación y el racismo en que vivíamos, el diagnóstico reveló que no existía ninguna denuncia por violencia contra las mujeres, el juez nos decía que en San Juan Sacatepéquez no había violencia.

Diagnóstico que también evidenció la naturalización de la violencia, las mujeres estábamos convencidas que la violencia era normal y que así era ser mujer: calladas, sumisas, sin emitir opinión porque no valíamos, desde nuestro nacimiento hemos sido discriminadas, no tenemos el mismo valor como cuando nace un hombre.

Iniciamos denunciando ese contexto comunitario, donde las mujeres no teníamos oportunidades a la formación educativa, a una vivienda digna y sobre todo a ejercer ese liderazgo en espacios de toma de decisión.

Nos habían hablado de la incidencia comunitaria para que las mujeres ocupáramos puestos claves en espacios de toma de decisiones, entonces, decidimos fortalecernos para que las mujeres formen parte de esos espacios, es así como nace la Asociación Grupo Integral de Mujeres Sanjuaneras (AGIMS). Testimonio de Esperanza Tubac, socia fundadora y actual directora de AGIMS.

Cuando iniciamos fue algo lindo y con dificultades, por un momento no teníamos donde estar para lograr nuestras reuniones, quien nos brindó el apoyo primario fue el Centro de Apoyo Legal en Derechos Humanos (CALDH) y el Sector de Mujeres. Rafaela Chacach, socia fundadora.

Entre 5 ú 8 mujeres, se juntaron y hablaron entre ellas en la casa de doña Jerónima, inició en el 2001, yo llegué en el 2002, se habló sobre derechos de la mujer, inicié a entender, me gustaron las charlas, entre más días, llegaban más mujeres: Margarita, doña Mina, Ana, Celeste, Esperanza, Rafaela, se avanzó para conocer nuestro derechos y saber qué era la violencia, nos juntábamos cada 14 días. Patricia Chacón, socia fundadora.

Un trabajo arduo con las mujeres, visitamos las comunidades para que conozcan los derechos y saber que la violencia no es normal; cuando vine no sabía ni leer, ni escribir, aquí conocí mis derechos como mujer, en la actualidad estoy estudiando para poder apoyar a más mujeres. Rafaela Chacach.

Organizamos una junta directiva, nos ayudábamos entre nosotros en el mantenimiento de la oficina. En ese tiempo iniciaron a llegar mujeres que vivían violencia, las orientamos para que se atrevieran a denunciar las violencias. Patricia Chacón.

Estamos en varias áreas, estamos trabajando por nosotras mismas, hablando sobre derechos, cómo asumir el papel de procuradora o promotora, para que ellas mismas asesoren a mujeres, para denunciar. Desde los varones siempre fueron amenazas. Rafaela Chacach. A los hombres no les gustó que conociéramos y ejerciéramos nuestros derechos. Esperanza Tubac.

Sin saber leer y con miedo de participar fui animada por mi amiga Teodora Chic, ella fue quien me dijo que aquí se conoce y aprende, al inicio solo escuchaba, pero durante el tiempo aprendí y organicé en mi comunidad un grupo de 35 mujeres para recibir charlas sobre los derechos, acerca de la violencia contra las mujeres, no todas las invitadas pudieron participar debido a que dependen de las decisiones de sus esposos; por el trabajo doméstico y el cuidado de sus hijas.

Teodora, era parte de la Junta Directiva, me dijo que después de ella yo le seguiría para ser parte de la Junta Directiva, fui de la Junta y después de dejar el cargo, sigo apoyando a mujeres de mi comunidad para que participen en los procesos, para que sanen, desde conocer la verdad, solo así se sana. Longina Sabán, abuela socia y de AGIMS.

Nuestra primera asamblea fue de 200 mujeres organizadas, los ataques hacia nosotras eran directas, quisieron callar nuestra voz, intentaron entrar a nuestras oficinas a robar, nos decían que no, no nos invitaban a espacios de participación porque éramos mujeres, eso fue algo que nos impactó; los hombres decían que nosotras queríamos destruir hogares, situación que nos motivó a organizar una conferencia de prensa, anunciando lo contrario, porque como AGIMS lo que buscamos era unir a las familias, para superar las desigualdades; no desmayamos, a varios de nosotras, las mismas familias nos decían que ya no siguiéramos, porque la gente habla de ustedes …pero éramos conscientes del trabajo a favor de la población. Esperanza Tubac.

No hemos terminado con la violencia, pero las mujeres ya aportan, denuncian, ya no callan, gracias a la asociación.

Somos la única organización de mujeres en el municipio; nos buscan, porque han encontrado el apoyo, atendemos desde la pertinencia cultura, nuestro idioma, porque de esa forma se comunican en las comunidades; me siento muy orgullosa de poder aportar y apoyar a las mujeres. Rafaela Chacach.

Hubo hombres que amenazaron, pasó en mi caso, me dijeron que quemarían mi casa por ayudar a las mujeres. Patricia Chacón

Hoy AGIMS es un organización sólida, fortalecida y en 25 años, ha recorrido caminos anchos, planos, veredas, hemos encontrado problemas pero superados, hemos apoyado a más de 19 mil 500 mujeres desde asesoría legal, desde lo social, atención psicológica, desde nuestros saberes mayas fundamental para la transformación de las mujeres que hoy ocupan espacios comunitarios de decisión.

En 25 años se ha logrado tener a más de 40 alcaldesas comunitarias; 100 comadronas fortalecidas que promueven la igualdad entre hombres y mujeres, consientes que las mujeres jugamos un rol para realizar grandes transformaciones en un sistema racista patriarcal, ellas han incidido para que las mujeres tengan oportunidad de estudiar, entre otras posibilidades.

Valoro la participación, ya no tienen miedo de hablar, más de 4500 mujeres organizadas en 60 comunidades, ya no están dispuestas a aguantar la violencia, porque es un delito, y dejar de normalizar la violencia.

Ahora hay una compañera en el Consejo Departamental de Desarrollo (CODEDE); Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural (CONADUR), espacios de decisión nacional a favor de los pueblos indígenas, un logro porque AGIMS ha contribuido para que las mujeres conozcan y ejerzan sus derechos, somos referente comunitario, local, nacional e internacional. Esperanza Tubac.

Lo que siento es mucha alegría, porque AGIMS ha logrado fortalecer, avanzar, algunas compañeras ya partieron. Patricia Chacón.

Agradecemos a las instituciones donantes que creen en nuestro trabajo a favor de las mujeres, para seguir apoyando en asesoría social, psicosocial, legal. Rafaela Chacach Nuestro sueño actual es heredar la organización a la niñez, estamos haciendo lo que nos corresponde, nuestro sueño es fortalecer a las hijas de las socias para que ellas sigan trabajando por la organización. Esperanza Tubac.


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