
Las condiciones socioeconómicas y culturales de desventaja de las mujeres indígenas kaqchikeles en comparación a los varones en los municipios de San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez, San Raymundo y Chuarrancho en el departamento de Guatemala, las coloca en una posición de desventaja y vulneración para ser víctima de cualquier tipo de violencia en su contra.
Con escaso acceso a la educación formal, al sistema de salud oficial y al conocimiento de sus derechos, la Asociación AGIMS, se ha dado a la tarea de facilitar y acercar los conocimientos para que ellas ejerzan su papel protagónico como sujetas de derechos, desde esa misión en el mes de marzo se inició con la “Escuela de Formación en Incidencia Política para Mujeres Lideresas”, donde se invitó a mujeres que han acudido a la asociación en búsqueda de apoyo y acompañamiento por casos legales o de apoyo psicosocial y lideresas comunitarias.
Proceso fundamental para el ejercicio pleno de los derechos universales, individuales, colectivos de las mujeres indígenas, siendo ellas mismas las protagonistas de las enseñanzas y aprendizajes desde sus experiencias. En el proceso se hace un recorrido histórico del reconocimiento de los derechos y todo el sistema legal nacional e internacional que debe resguardar la protección y garantías de la integridad de las mujeres ante las violencias.
“En el proceso las mujeres han reconocido distintos temas que han fortalecido sus liderazgos, reconociendo los tipos de liderazgo que hay dentro de sus comunidades, sus derechos y las instituciones a las que deben acudir sí en algún momento es vulnerado alguno de sus derechos, también reconocen su cuerpo-territorio, en el que identifican los elementos que han sido objeto de discriminación y racismo. En el proceso analizan y reconstruyen sus historias desde la sanación y el autocuidado colectivo” así describe Griselda Vásquez García, facilitadora del proceso.

“Primero participé en los talleres de sanación, ahora estoy en la Escuela Política, también participé en una caminata por el Día de la Mujer, me parece muy interesante, hay historias que como jóvenes desconocemos; sobre la guerra que pasó en el país, lo que pasó con nuestras abuelas, nos ayuda demasiado.” califica el aprendizaje Floridalma Alvarado, joven mujer que procede del municipio de Chuarrancho.
Griselda, la facilitadora, destaca que al inicio son dos o tres mujeres las que intervienen comparado al grupo en su totalidad, en el tiempo que lleva la escuela, ahora ellas toman y piden la palabra, son mujeres empoderadas que marcan un antes y después, para ellas y para el grupo, destaca Griselda Vásquez.
Desde el inicio ellas han buscado cómo transformar sus realidades “desde el aspecto de la sexualidad, ellas rompen paradigmas, para decidir los hijos que quieren tener, un tema tabú, que ahora ellas lo hablan. Significa avances importantes” dice Griselda.

“Veo que las mujeres son muy subestimadas, desde su forma de vestir, sobre el decidir de tener hijos o no, conocí a la organización por promover el respeto de los derechos, para tomar decisiones en el hogar, la vida y sobre todo sobre sus hijos” describe Carmen Lucrecia Coc procedente de la comunidad de Los Borores de San Juan Sacatepéquez.
El final del proceso es lograr una acción pública para visibilizar y hacer escuchar la voz de las mujeres “la importancia es que las voces de las mujeres sea visibles y no sean únicamente para guardarlo en los escritos, cuadernos, sino visibilizar la situación, las realidades de las comunidades y contextos de cada una de las participantes” concluye la facilitadora Griselda Vásquez.
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